Hay cosas que podés controlar, otras que no. Felicidad es descubrir la diferencia.

Según Epicteto (filósofo griego del siglo I d.c) la felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de éste principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo distinguiendo esto se puede llegar a la tranquilidad interior y a la eficacia exterior.

Decía que podemos controlar los contenidos y el carácter de nuestra vida interior pero está fuera de nuestro control nuestra realidad externa: el tipo de cuerpo que tenemos, la riqueza material con la que nacimos, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad. Estas son cosas que no nos deberían preocupar en demasía y por eso concluía que: “intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene por único resultado el tormento” y “las cosas que nuestro poder no alcanza son debilidades, dependencias o vienen determinadas por el capricho y las acciones de los demás”

“Recordemos que si pensamos que podemos llevar las riendas de cosas que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y  nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y criticonas

Muchas veces la “obviedad” esconde una verdad, y digo “esconde” porque no le prestamos la debida atención, no somos conscientes de lo que hacemos.

Epicteto nos aconseja “pensar” y analizar “qué” cosas verdaderamente están bajo nuestro control. Cuanto más cosas creemos que controlamos más infelicidad tendremos y se necesitaría ser un súper héroe para vivir en paz.

La mayoría de nuestras preocupaciones vienen de la “ilusión” del control. Si observamos detenidamente el asunto hay muy pocas cosas que podemos controlar y por un tiempo limitado.

¿Controlamos nuestro prestigio o posición social?¿y las opiniones de los demás?¿podemos controlar a otra persona? ¿Tenemos control de nuestro cuerpo?  Por querer controlar éste tipo de cosas, dice Epicteto: nos convertimos en personas frustradas, ansiosas y criticonas.

El camino que propone es el de la vida interior. Si bien dudo que podamos controlar totalmente lo pasa dentro nuestro, es innegable que podemos asumir con mucho mejores perspectivas un cambio en nuestros hábitos, pensamientos y actitudes que en los de los demás.

Es una decisión que tiene que ver con uno mismo, con tomar responsabilidad de nuestra propia vida, de nuestras emociones, de nuestras acciones y ver que pasa.

Gus Marino Aguirre

 

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