¿Hay que ser feliz?

Hay ideas, creencias y mandatos que de acuerdo a las épocas se nos imponen cómo naturales. Su verdadero poder radica en que no se los cuestiona ni se los somete a una discusión seria, sino que se los adopta sólo porque nos parecen obvios, aunque a veces esto pueda resultar peligroso.

Una de esas creencias que en el mundo de hoy casi no se discuten es que “hay que ser feliz”. Es algo que se nos plantea o propone “casi” como un “deber”.

Hace pocos días preguntamos en la página de “Dale! que podés”: ¿para que pensás que estamos en este planeta? Sobre 1200 votos y 50 opciones de respuesta ganó una claramente: “estamos en este planeta para ser felices”.

¿Realmente será tan así? ¿Pensar eso nos ayuda a conseguir ese objetivo?

Si andamos por la vida pensando que en primer lugar estamos en este planeta para ser felices… ¿No nos estaremos generando una fuerte exigencia, una carga muy pesada para cumplir? 

Si consideramos natural a nuestra especie el tener que ser felices podremos llegar a creer en varios momentos de nuestra vida que algo está fallando en nosotros: ¿que haremos cuándo empecemos a envejecer? ¿cuándo nos enfermemos? ¿Qué nos va a pasar cuándo empiecen a morir nuestros seres queridos? ¿y si perdemos el trabajo? ¿y si fracasamos?  ¿y si nos dejan? ¿y si antes que nosotros muere un hijo?

Adoptar como necesario un objetivo tan difícil de alcanzar no creo que nos ayude verdaderamente a vivir bien con lo que tenemos a mano.

Pareciera que hoy está fuera de moda sufrir o estar triste, aunque paradójicamente hay cada vez más gente deprimida.

Quizás nos estemos olvidando que nuestra vida necesariamente va a ser un cúmulo de altos y bajos, blancos y negros, alegrías y tristezas … y que eso es lo que verdaderamente la hace interesante y digna de vivir: “…para ser felices también tenemos que vivir experiencias malas, si fuéramos felices constantemente no distinguiríamos la felicidad” nos dice el filósofo español Fernando Savater. Ahí puede llegar a estar el desafío: “Es la victoria sobre el sufrimiento lo que nos vuelve felices, es la metamorfosis del sufrimiento en obra de arte, es la propia obra la que nos vuelve felices…” expresa hoy el famoso neurólogo y psiquiatra Boris Cyrulnik.

Aunque no lo comparto, no estoy criticando al que tiene cómo primer objetivo en la vida el ser feliz. Lo que digo es que esa “expectativa” le va a terminar jugando en contra. Hace ya muchos años Schopenhauer con su realismo extremo nos decía que el medio seguro de no llegar a ser muy infeliz es no pretender ser muy feliz…

Resumiendo… el mandato social que “hay que ser feliz” es una creencia que no nos ayuda a ser felices, sino todo lo contrario: nos vuelve un poco más infelices y porqué no, quizás también más egoístas…aunque eso de para otra discusión…

Gus Marino Aguirre

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