¿Te enteraste lo que están diciendo de vos?

Una extraña sensación se produce cuando te enteras que alguien te critica o habla mal de vos. Mezcla de calor, indignación, ganas de contestar lo que consideras injusto, de aclarar la mala información, etc… Hoy, en la era de las redes sociales este sentimiento se amplifica…más gente se entera, más gente opina y para algunos una opinión ajena puede llegar a producir un verdadero infierno en su mente. Tan aterrador puede ser el “que dirán” que algunos  optan por el bajo perfil y hasta dejar de opinar o actuar sólo para no ser criticados.

Epícteto, filósofo estoico que nació esclavo hacia el año 55 d.c. y llegó a ser maestro de  un conocido emperador romano decía: “No tengas miedo de los insultos ni de las críticas. Sólo los moralmente débiles se sienten obligados a defenderse o explicarse ante los demás. Deja que la calidad de tus actos hable en tu nombre. No podemos controlar la impresión que los demás se forman de nosotros, y esforzase por hacerlo sólo degrada el carácter.  Así pues, si alguien te dice que una persona determinada te ha estado criticando, no te molestes en excusarte o defenderte. Limítate a sonreír y responde: Supongo que esa persona no conoce mis demás defectos. De no ser así no habría mencionado sólo esos”

¿Se refiere a que hay que ser un necio y no escuchar las críticas? No. Lo que nos está diciendo es que no perdamos el tiempo, que es inútil querer controlar las opiniones de los demás. Hagamos lo que hagamos, siempre habrá alguien que nos va a criticar y ese será el momento en que deba aparecer nuestra convicción y confianza en lo que hacemos.

Tener miedo a la crítica es reconocer de antemano que nuestra felicidad o tranquilidad va a depender de lo que digan los demás, es casi como “pedir permiso” para vivir.

Por si no quedara claro, el filósofo se refiere en especial a los casos en que alguien viene a contarnos que nos están criticando, lo que hoy llamaríamos un “chisme”. Defendernos o excusarnos de algo así es cómo pelear contra un “monstruo” imaginario, imposible de derrotar. Nunca sabremos que color y forma va a tomar. Es una pérdida de tiempo, cualquier persona que de chico haya jugado al teléfono descompuesto lo ha vivido.

Oscar Wilde, repitiendo el consejo del filósofo, con su especial humor e ironía, ya cansado de las persecuciones y “habladurías” de la sociedad en que vivía decía: “resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas”

Tomándolo con humor, con la humildad de saber que no somos perfectos, de entender que el otro no nos conoce realmente y que en el fondo nadie tiene un “manual para vivir”.

Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra… o el primer “chisme”…

Gus Marino Aguirre

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Hay cosas que podés controlar, otras que no. Felicidad es descubrir la diferencia.

Según Epicteto (filósofo griego del siglo I d.c) la felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de éste principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo distinguiendo esto se puede llegar a la tranquilidad interior y a la eficacia exterior.

Decía que podemos controlar los contenidos y el carácter de nuestra vida interior pero está fuera de nuestro control nuestra realidad externa: el tipo de cuerpo que tenemos, la riqueza material con la que nacimos, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad. Estas son cosas que no nos deberían preocupar en demasía y por eso concluía que: “intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene por único resultado el tormento” y “las cosas que nuestro poder no alcanza son debilidades, dependencias o vienen determinadas por el capricho y las acciones de los demás”

“Recordemos que si pensamos que podemos llevar las riendas de cosas que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y  nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y criticonas

Muchas veces la “obviedad” esconde una verdad, y digo “esconde” porque no le prestamos la debida atención, no somos conscientes de lo que hacemos.

Epicteto nos aconseja “pensar” y analizar “qué” cosas verdaderamente están bajo nuestro control. Cuanto más cosas creemos que controlamos más infelicidad tendremos y se necesitaría ser un súper héroe para vivir en paz.

La mayoría de nuestras preocupaciones vienen de la “ilusión” del control. Si observamos detenidamente el asunto hay muy pocas cosas que podemos controlar y por un tiempo limitado.

¿Controlamos nuestro prestigio o posición social?¿y las opiniones de los demás?¿podemos controlar a otra persona? ¿Tenemos control de nuestro cuerpo?  Por querer controlar éste tipo de cosas, dice Epicteto: nos convertimos en personas frustradas, ansiosas y criticonas.

El camino que propone es el de la vida interior. Si bien dudo que podamos controlar totalmente lo pasa dentro nuestro, es innegable que podemos asumir con mucho mejores perspectivas un cambio en nuestros hábitos, pensamientos y actitudes que en los de los demás.

Es una decisión que tiene que ver con uno mismo, con tomar responsabilidad de nuestra propia vida, de nuestras emociones, de nuestras acciones y ver que pasa.

Gus Marino Aguirre

 

Epicteto: un esclavo que te puede liberar.

Epicteto, "Un esclavo que te puede liberar"

“En la antigüedad, un filósofo no era un personaje que escribía obras de filosofía, era alguien que vivía como filósofo” (Pierre Hadot)

Hace casi 2000 años (55d.c) nace un pensador cuyas palabras todavía resuenan con notoria actualidad, quizás porque más allá de los adelantos tecnológicos los problemas que atañen a la vida de los hombres siguen siendo los mismos.

Creyó en la facultad que tiene el ser humano para discernir que es lo mejor para su vida y así ejercer su libertad de “pensamiento”. El hombre dirige su existencia, está capacitado para distinguir lo bueno de lo malo, analizar que cosas puede cambiar y aceptar serenamente pero con inteligencia lo que está más allá de su voluntad. El problema es que no siempre hace uso de esa poderosa herramienta.

Lo que diferenció su pensamiento de los teóricos que construyen “castillos en el aire” fue que este filósofo aprendió y habló desde su propio sufrimiento y se dio cuenta que la verdadera libertad es la libertad “interior”: “Su cuerpo podía ser vendido o maltratado, su alma debía seguir siendo una fortaleza de la cuál él era el único amo. Sin embargo, él había sufrido todas las vejaciones y todas las humillaciones…emprendió entonces una filosofía que pretendía convertir al individuo en indiferente y libre respecto de lo que no dependía de él, pues no podía dominar esos elementos exteriores. Sólo por su actitud interior pasaba su poder” (Rogel Pol Droit)

En la actualidad muchos dirían que ya no existe la esclavitud que sufrió Epícteto, pero ¿existe la libertad interior? ¿hasta dónde podemos elegir vivir sin la tristeza por el pasado o sin miedos, angustia ni preocupaciones por el futuro? ¿De qué te sirve acumular  relaciones, dinero o bienes si vivís de esa manera? ¿Somos realmente libres o seguimos siendo esclavos de los que nos pasa?

Seguramente algunas cosas podemos hacer para cambiar nuestra realidad y otras no. Sabiduría es aprender a distinguirlas con serenidad y en eso Epicteto todavía tiene mucho para decirnos.

Gus Marino Aguirre