Los libros y la auto-ayuda.

En la actualidad tenemos a nuestro alcance infinidad de libros de auto-ayuda que pregonan soluciones para sortear cualquier situación de la vida. Los hay de todo tipo y calidad.

Aclaro antes que nada que el término libro de “auto-ayuda” tiene a veces un tinte “peyorativo” y de “liviandad” con el cuál no estoy de acuerdo. Para mi sólo hay libros de mayor o menor profundidad, mayor o menor calidad y mayor o menor belleza. Esta discriminación frente a los libros académicos de “filosofía”,  “psicología” o “literatura” me recuerda un poco al menosprecio de la música popular que hacen algunos “entendidos”.

Por eso, cuando me refiero a libros de auto ayuda no distingo entre Niezstche, Schopenhauer, Freud, Borges, Savater, Osho o Cohelo. Si el libro es bueno, no entiendo cuál es el problema que una persona lea y busque ayudarse a sí misma ( o “auto-ayudarse”).

Entonces: ¿Sirven de algo estos libros? ¿qué pasa cuando la vida te golpea?¿alcanza con leer un libro?

Leer ayuda. “No hay libro tan malo que no tenga algo bueno” decía Miguel de Cervantes.
El problema no está en los libros sino en nosotros y en la necesidad que tenemos de encontrar soluciones “mágicas” a todo lo que nos pasa. No podemos delegar nuestras vivencias, nuestro dolor y nuestros aprendizajes a un tercero que escribió un libro. Ése es un trabajo individual que debemos hacer por nosotros mismos y no buscar que alguien nos de la solución “llave en mano” y nos diga cómo ser feliz,  tener más amigos, una pareja, etc… Ahí creo que está una de las claves para entender porqué a veces sirve tanto la lectura y otras no.

Leído con apertura y espíritu crítico, un buen libro puede enriquecer, ampliar la imaginación y hasta cambiar el rumbo de la vida de una persona.

Éste es el verdadero sentido de la auto-ayuda: aprender a pensar por uno mismo, que no es poca cosa.

Gus Marino Aguirre
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